Amaral / Hacia lo salvajeAntártida (2011) - Crítica por Alfonso Ortega
Incluso en su época de mayor éxito comercial, aquella que el grupo vivió con la publicación de su tercer y cuarto álbum, ‘Estrella de mar’ y ‘Pájaros en la cabeza’, Amaral siempre transmitió una sensación de cierta independencia, de ir al margen de las modas y de las exigencias del mercado. El dúo zaragozano supo impregnar de su personal estilo unas inconfundibles canciones que encontraron su sitio en radios y televisiones y conquistaron a todo tipo de públicos, desde el más indie al que solo escucha la música que ponen en las radio fórmulas. Sin embargo, en su nuevo trabajo, Amaral ha hecho lo que le ha dado la gana y no le ha preocupado lo más mínimo si sus nuevas canciones gustarán más o menos a sus seguidores. Es el disco que querían hacer y punto. A quién le guste bien y a quién no, también. Es por eso que ‘Hacia lo salvaje’ es el álbum menos comercial de toda su trayectoria. No tiene singles destacados ni canciones que entren a la primera escucha. Su sonido se ha vuelto más duro, guitarrero y contundente, más cercano al rock que al pop; mientras que sus nuevos temas son más intimistas y reflexivos que nunca. Aquí no hay ni rastro de canciones chorras hechas para corear en los conciertos, como ‘Tarde de domingo rara’, ‘Salta’ o ‘Toda la noche en la calle’, por citar tres temas de sus tres últimos discos. Una vez superado el shock inicial, el álbum mejora con cada escucha y las canciones ganan en matices y en detalles. Varias de ellas, sin tener tampoco madera de himno, destacan especialmente, como ‘Antártida’, inquietante y turbadora; ‘Riazor’ y sus referencias a temas como la naturaleza y el mar, que ya estaban presente en canciones antiguas del grupo como ‘En el río’; o las tristísimas ‘Cuando suba la marea’ y ‘Robin Hood’, dos canciones que ganan muchísimos en sus versiones acústicas que incluye la edición especial del CD. Es posible que con este nuevo disco Amaral no vaya a enganchar a un público tan amplio como con sus anteriores trabajos, pero confirma a Amaral como un grupo más preocupado por evolucionar musicalmente y por no estancarse ni repetirse que por satisfacer a su público ni por hacer lo que se espera de ellos. Y es que quién no juega no gana. Amaral en este caso ha jugado y ha salido bien parado.

Crítica bastante acertada pero evaluación final errónea. Para empezar, siempre han sido más rock que pop. Que se les conozca por su lado más pop nada tiene que ver con la realidad. Riazor nada tiene que ver con En el río. En el río trataba temas ecologistas, Riazor trata temas de zozobra existencial. Cuando suba la marea de triste creo que tiene poco, no es la alegría de la huerta pero la aceptación de la realidad nunca es triste, sino liberadora. Coincido en que Robin Hood es triste y que Antártida es inquientante. De las demás, ya veo que no decís nada. Os dejais mucho en el tintero. Coincido también en que han hecho bien en olvidarse de esos temas petardos, espero que tampoco los toquen en los conciertos. 5 de 5 para el álbum. Y punto.
ResponderSuprimirBuen disco y buena crítica, bastante completa. Aunque para mi la mejor del disco es Montaña rusa, que no citais.
ResponderSuprimirNo voy a aportar nada porque estoy totalmente de acuerdo con los comentarios anteriores.
ResponderSuprimirCreo que se han renovado y a la vez han vuelto a su esencia.
esperando un resplandor, riazor y montaña rusa. Y la segunda parte de el principio del final. A mi este disco me recuerda mucho a su primer disco. Muy bueno. Como siempre será una delicia disfrutarlos en concierto.
ResponderSuprimirno me ha gustado ninguna cancion del disco, una decepcion absoluta. y la voz de eva tampoco me gusta ahora.
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