Vetusta Morla / MapasPequeño salto mortal (2011) - Crítica por Javier Cortecero
‘Abrelo, ábrelo despacio… di que ves, dime que ves, si hay algo…’ Con esta frase comienza el nuevo y esperado trabajo del fenómeno alternativo de los años 2008 y 2009, Vetusta Morla. Así, siguiendo sus instrucciones, despacio y con la ilusión de un niño en el día de Reyes, he decidido deshojar la margarita de estas doce canciones que encierran tanto sentimiento, dedicación y trabajo, después de tres largos años acurrucados en el anonimato creativo musical. El primer día que llegó a mis manos este ‘MAPAS’, he de decir que me llevé una sorpresa, una positiva y otra menos positiva. Positiva porque seguían conservando ese toque característico, heredado del primer álbum. No han hecho locuras por innovar y crear algo totalmente diferente de lo que es su sello de identidad, sino que siguen manteniendo las raíces de lo que son. Pero también me llevé una sorpresa menos positiva, porque este trabajo se me queda escaso en canciones con más gancho, con más ritmo y pegada. Quizá sean las pocas horas de vuelo que lleva el disco en mi cerebro… o quizá no. Hoy después de haberlo masticado, me gusta cada vez más este nuevo álbum pero sigo pensando igual, así que voy a tratar de explicar mis razones para llegar a esa conclusión.
Antes de empezar a desmenuzar este ‘MAPAS’, me gustaría resaltar algunos aspectos del álbum que no se escapan al oído de quien lo escucha. Para empezar, quiero destacar que me parece un trabajo estudiado, bien planificado, en el que la calidad de las canciones es innegable. Valoro las ganas de hacerlo bien y de hacerlo a su manera, grabando con el riesgo de hacerlo en directo y todos a la vez, las canciones en analógico en los estudios de Gárate del País Vasco, para posteriormente rematarlo en los estudios Sonobox de Madrid. Para continuar con mi argumentación sobre este nuevo trabajo, pongo de manifiesto que existen dos puntos de discordia que no hacen que sea un disco totalmente redondo. Apuntan al galimatías de sus letras y al impacto de las canciones. El hecho de ser un trabajo continuista del primer disco, encierra como digo, la ventaja de seguir fieles a su estilo, pero también la desventaja de perder la frescura y ese factor sorpresa con el que nos deleitaron en el ya lejano 2008. Además, hay que sumarle que existe un fino hilo de conexión entre canción y canción y que por momentos sus letras alcanzan niveles elevados de movimientos difusos y carácter poco pegadizo. Su verborrea, en ocasiones tormentosa y metafórica, no ayuda a la acogida de este nuevo trabajo. Este atuendo rimbombante de sus letras no quita que sean profundas y estudiadas, capaces de tocar la fibra interior, exhibiendo que ha existido un arduo trabajo en la composición. En definitiva, son letras difíciles de calar al público en una primera escucha pero de paciencia agradecida.
Otra característica de sus letras es que encierran muchas reseñas al mundo social, ya que han sido escritas con sentimiento y con ganas de cambio. Un ejemplo de ello es que existen bastantes referencias a los medios gráficos, una veces quedando bien parados como es el caso del cine (donde se nombra a uno de los grandes de nuestro cine, Buñuel en ‘Baldosas amarillas’) “Como un proyeccionista de cine. Lanzando al aire, La luz que nos engaña al pasar.” y otras no tanto como es el caso de la televisión “Nos queda mucho más que hacer que ver en la televisión como el mundo se apaga.”
Una de las cosas que echo de menos de este disco, son las canciones “icono”. Una ‘Copenhague’, una ‘Sálvese quien pueda’ que a la primera escucha ya te transmitían algo especial, o una canción tan emotiva y mágica como ‘Al respirar’. Quizá sea ‘El hombre del saco’ la que se ponga la vitola de ‘icono’ al cumplir con los requisitos de ser la ‘Valiente’ del nuevo disco. Musicalmente hablando es un disco muy robusto y con mucha fuerza. Existe una trabajada instrumentación con sonidos y movimientos novedosos que no deja nada al azar, reflejando las horas de estudio que han tenido que hacer el sexteto madrileño.
Después de expresar mi más humilde opinión acerca de lo que me ha transmitido este nuevo álbum de manera general, comienzo a desmenuzar entre renglones, cada uno de los doce cortes de MAPAS, aventurándome en descifrar lo que expresan cada una de sus letras, o por lo menos, lo que me hacen sentir a mí.‘Los días raros’, es la canción de inicio y de más duración del disco. Canción que va de menos a más, de inicio débil y final vigoroso, sello inconfundible ‘made in’ Vetusta Morla. Se Introduce suave, con una dulce melodía de inocencia en piano que junto con la voz de Pucho, nos hace transportarnos a una dimensión de remanso y paz. El tremendo silencio en mitad del corte, pone la pausa necesaria para volver a retomar el pulso a la canción, que finaliza por todo lo alto con una fuerza y empuje brutal, reflejo de lo que va ser el resto del disco. Frases como “Quien iba a decir que sin carbón, no hay reyes magos” me recuerdan a otras citas cómo “Mata a mis demonios y puede que mis ángeles también mueran” (Tenessee Williams), que nos evoca a que es necesario tanto el yin como el yang para llegar a un equilibrio, que uno extrañaría al otro en caso de no existir y que irán unidos de la mano por siempre.
El segundo corte de la canción ‘Lo que te hace grande’, podría resumirse con un popular refrán español ‘no por mucho madrugar amanece más temprano’. Fuera planificaciones y hojas de Excel, fuera pensamientos diseñados… porque tú eres quien tiene el mando del timón y quien dirige el devenir del rumbo a pesar de las tormentas venideras. “Y en el vaivén de planes sin marcar, cae sobre ti la bomba universal. No hay colisión, ni ley ni gravedad, que te pueda hacer caer, aunque tiren a dar”. Canción lenta pero musicalmente muy completa. Destacan los susurros iniciales que son bien llevados a lo largo de toda la canción. Este corte servirá como lanzadera de este nuevo trabajo en el mundo audiovisual, ya que será el primer videoclip del álbum.
Como tercer corte del disco tenemos el archiescuchado ‘En el río’. Adelanto del disco, esta canción nos evoca a un proceso de inicio, de comienzo y de todas las adversidades que tienes que ir afrontando y esquivando para lograr vez la luz al final del camino. “En el río, en el río. La orilla es una jaula hay muchos gallos de pelea”. En esta composición, de carácter muy ‘morlesco’, es un fiel reflejo del álbum ‘Un día en el mundo’ pudiendo haber sido el decimotercer corte del anterior álbum.
El cuarto corte viene empaquetado en un envoltorio romántico. ‘Baldosas amarillas´ encierra esa magia inocente y pura, con toques melodramáticos que se entrelazan en un medio tiempo bien organizado. La letra de esta canción, desde mi punto de vista, habla de la utopía de recorrer ese camino cual Dorothy en Mago de Oz. Trata de demostrar la dificultad que entraña el encontrase de frente con la realidad a la hora de seguir tu camino. Habla del miedo de dar un paso adelante, de la desconfianza que existe y que nos encontramos día a día al girar la esquina. “Para un funambulista imposible, leyendo en braille los pasos del siguiente mortal”.
El siguiente corte con el que nos encontramos, ‘Boca en la tierra’, es uno de los dos temas que ya conocíamos, cuya composición se fraguó en la anterior gira del grupo. Con un inicio al estilo ‘Rey sol’, esta canción es uno de los grande éxitos para su próxima gira a pesar de su metafórica letra.
‘El hombre del saco’, sexto corte del disco, en mi opinión, es el bombazo de su último trabajo. Una logradísima melodía, un ritmo pegadizo y un estribillo fácil, convierten a esta canción en un éxito de conciertos y salas de fiesta para esta temporada. Destaca sobre todo la percusión enérgica, cual película de acción americana, y su mezcla con las guitarras y la voz de Pucho. Asi que, como ya dicen ellos…”Tómalo, tómalo…” porque merece mucho la pena.
La otra canción que ya traían compuesta y sin disco de su anterior gira era ‘Maldita dulzura’. Sin embargo, según sus palabras, fue el corte que más tuvieron que repetir a la hora de la grabación a pesar de ya haberla cantado en directo. Esta canción encierra un discurso entre dos amantes desamados donde existe una clara referencia al amor, al que se aleja y viaja sin billete de vuelta. Habla también del ‘no entendimiento’ o el no querer entenderse, de los destrozos y bondades acontecidos, que hacen que siga el recuerdo latente. “Maldita dulzura la tuya, maldita dulzura la mía, maldita dulzura la nuestra…” El sonido de esta canción de claras influencias latinas, tiene un corte íntimo y directo, hecho para ser reproducido en lo cercano casi susurrando al oído. El único ‘pero’ a la canción son los latigazos electrónicos de la última parte, que hace que se rompa la magia previamente encontrada.
Con ‘Cenas ajenas’, el octavo corte del disco, me pasa lo mismo que con ‘Boca en la tierra’. Su inicio me recuerda, en esta ocasión, al de ‘Un dia en el mundo’. Esta canción es de las que te va ganando poco a poco, de las que no te enamora a primera vista pero que encierra un océano de bondades dignas de ser descubiertas y disfrutadas. En mi opinión, este tema habla sobre la rutina y el ritmo al que estamos acostumbrados a vivir y de cómo nos podemos dar cuenta de que estamos perdiendo el tiempo. “Qué vamos a hacer para descifrar el mensaje en morse que encierran sus casas”. Destaco de esta canción la última parte en la que la voz de pucho parece scratcheada, ya que imprime un detalle de diferencia al recorrido tranquilo de la misma.
El noveno corte, ‘Mapas’ es una de las canciones más animadas del disco. Vigorosa y ardiente en el estribillo y con un buen cambio de ritmo, va a ser uno de los temas más bailables del nuevo álbum, a pesar del parón reflexivo que tiene a mitad de la canción. Su letra habla, desde mi forma de verlo, de que la vida es un camino de experiencias que van marcando esa hoja de ruta y que van formando el mapa de lo que somos.
El décimo corte, ‘Canción de vuelta’ tiene un inicio relajado y tranquilo a los pies del piano, como ya hicieron con ‘Año nuevo’ en su anterior disco. La voz de Pucho y los arreglos electrónicos hacen que transcurra sin demasiados sobresaltos.
La penúltima canción del disco, ‘Escudo humano’ cuenta con un inicio motivador, exigente, que te hace despegar un pie detrás del otro al compás de la percusión. Un estribillo con garbo y de referencia social “Nos queda mucho más que hacer, que ver en la televisión como el mundo se apaga”, nos indica que tenemos que aprovechar más nuestro tiempo y que el secreto está en arriesgar.
El último corte del disco ‘Mi suerte’ cuenta con un inicio inquieto, con tintes de secretismo y pánico. En mi opinión, esta es la canción más diferente del disco.
Para finalizar, comentar que el resultado e impacto de su nuevo trabajo ‘MAPAS’ no supera a su predecesor ‘Un dia en el mundo’, por los argumentos expuestos con anterioridad, pero que sin duda alguna, es un trabajo de calidad, donde se reconoce cada una las cualidades que han llevado al éxito a este grupo madrileño. Sólo hay que dejarlo escuchar… y dejarse llevar… para que este ‘MAPAS’ entre a formar parte de la hoja de ruta de cada una de nuestras vidas. Me gusta que Vetusta Morla siga haciendo lo que quieran, sin ninguna atadura, porque eso es una de las realidades que les ha ensalzado a donde están ahora. Que sean dueños de su propio destino y capitanes de su música para seguir ofreciéndonos nuevos tesoros que buscar en los próximos mapas.
Este es uno de los temas del disco, "El hombre del saco":

Me encanta "Mapas" y cómo lo has desmenuzado. Es cierto que de principio no entra con la facilidad de "Un día en el mundo", pero a mí me ha calado ya de tal manera que parece que las canciones se hayan apoderado de mi cabeza, y cuando no tengo el disco puesto es como si ellas solas le dieran al "play" y aparecieran para acompañarme una y otra vez. Me hacen sentir algo muy especial.
ResponderSuprimirA mi me parece que el disco es una continuación del anterior. Esta bien, muy musical pero un poco royo, la verdad. Muuuuuuuuuuuuu lento... Y si, entra poco a poco, pero es demasiado lento y lo peor y que vuelve a ocurrir, joer, suena fatal. Tiene un sonido horrible. Bueno, supongo que no van a ganar adeptos, pero los que tienen, entre los que me incluyo, seguiremos escuchándolos. Eso si, si en el siguiente vuelven a hacer los mismo, se acabó.
ResponderSuprimirBuen disco, pero por debajo del primero. Este se me hace largo incluso... La critica, cojonuda.
ResponderSuprimirMuy buena crítica, he podido leerla completa y sin embargo no he sido capaz de escuchar el disco entero, demasido lento.
ResponderSuprimirPues yo creo que el disco es precioso y mucho mejor grabado y producido que el anterior. Es verdad que tiene menos canciones bailables y más tiempos medios
ResponderSuprimirAunque le falta un pelín de carisma en alguna que otra canción para dejar más huella, como sí ocurre en Un Día En El Mundo, es que el listón estaba altísimo. Sin el primer disco este nos hubiera sorprendido y enamorado igual. Pero yo lo escucho durante semanas seguidas sin poner otra cosa (cuánto me cuesta memorizar algunas de esas increibles letras) y no me canso, cada vez me gusta más, y esa es la baza de Vetusta, no entra fácil, pero te acaba envenenando.
ResponderSuprimirY sí, se agradecería un mejor sonido, me mata no poder darle caña sin que distorsione.
Confío en que el próximo sea la obra definitiva en todos los sentidos!!
Estoy completamente de acuerdo con tu crítica, aunque a mi me gustan los dos discos por igual. Este disco es más lento que el anterior, ero con canciones como "Los días raros" o "Maldita Dulzura" te expresan un tono más intimo que a mi personalmente me enamora. Espero que el próximo disco cambien un poco el tono de "Mapas", pero tampoco demasiado, porque si no no sería lo mismo,como me ha ocurrido con otros grupos.
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