Crítica de "Radiografías", el disco de debut de Pasajero, donde se nota que todavía están perfilando su propia personalidad, pero han iniciado la andadura como formación de una manera bastante completa y sobretodo versátil.
Pasajero / Radiografías
Ernie Records (2012) - Crítica por Vemarllo
Dani Arias y Josechu Gómez se quedaron con ganas de más. Tras la disolución de su anterior grupo, Zoo, los madrileños tuvieron la genial idea de formar una nueva banda junto a Eduardo Martín y Edu R. Paynter, ex-componentes a su vez de otras formaciones. El resultado, Pasajero, un cuarteto que como tal lanzó su primer trabajo a finales del año pasado bajo el nombre de Radiografías (Ernie Records, 2012) y en el que se deja notar claramente las influencias de Vetusta Morla. De hecho, el percusionista de este grupo, Jorge González, ha colaborado con Pasajero en “Autoconversación”, el último tema del disco y sin embargo uno de los más interesantes del conjunto por su mensaje positivo y claro ‘estás vivo’, que rompe con la tónica derrotista general.
Y aunque dicen que las comparaciones son odiosas, resulta casi inevitable hacerlo en su debut. Después de escuchar los primeros temas, en el ambiente se genera un aire ‘vetusto’ que lleva incluso a la preocupación y a pensar en fotocopias en vez de en Radiografías. “El pozo y el péndulo”, canción con la que se abre el disco, marca la dinámica general del álbum basada en melodías melancólicas. También las tres siguientes, “Volverme a preguntar”, “Perdóname” y “Accidentes”, son fiel reflejo de lo que hasta ahora se viene diciendo. Sin embargo, de todo este caos aparente e inicial por falta de definición hayamos un toque personal del grupo gracias a la peculiar voz de Arias, encargada de recitar unas letras mucho más directas y no tan grandilocuentes como se podría esperar dada las similitudes con su referente y que hablan de amor, soledad y materialismo.
Algo cambia cuando suena la quinta pista. Como si de una descarga sonora se tratara llega “Borro mi nombre”, y con ella la dureza en el sonido. Pasajero empieza a desencasillarse y a romper con la imagen que el oyente se puede formar de ellos tras la escucha de los primeros temas. El rock se endurece, la voz suena más cortante pero no con ello menos pegadiza. Es, sin duda, el tema más cañero de todo el álbum junto a “La copia de otra copia”, una canción también de estilo hard rock, ambas necesarias para romper con la monotonía de un ‘tracklist’ quizás demasiado largo y lineal para ser el primero. Pero como siempre, tras la tempestad llega la calma, de nuevo. En su primer álbum, los madrileños también dan cabida a las baladas de ritmos suaves y plagados de nostalgia. Así lo demuestran en “Mañana” y “Platos rotos”, dos temas que empiezan tranquilos pero que conforme avanzan suben de intensidad. De hecho, en la segunda se aprecia como las notas iniciales salidas del piano que evocan tristeza y emotividad terminan mezclándose con la rotundidad de la batería y las guitarras yendo de menos a más hasta alcanzar el clímax sonoro. Y esta tendencia al ‘crescendo’ que parece agradar bastante al grupo también se deja notar en el resto de pistas que completan la docena, aunque no de forma tan agudizada.
De la producción de Radiografías se ha encargado Manuel Cabezalí del grupo Havalina, otra banda de referencia para Pasajero, que ha hecho un trabajo muy cuidadoso con el material del grupo madrileño. Todavía están perfilando su propia personalidad, pero han iniciado la andadura como formación de una manera bastante completa y sobretodo versátil. Avalados por su experiencia en otros grupos, aunque aún ensombrecidos por sus influencias, el trabajo de Pasajero no pinta nada mal y mejora cuanto más lo escucha.
Pasajero / Radiografías
Ernie Records (2012) - Crítica por Vemarllo
Dani Arias y Josechu Gómez se quedaron con ganas de más. Tras la disolución de su anterior grupo, Zoo, los madrileños tuvieron la genial idea de formar una nueva banda junto a Eduardo Martín y Edu R. Paynter, ex-componentes a su vez de otras formaciones. El resultado, Pasajero, un cuarteto que como tal lanzó su primer trabajo a finales del año pasado bajo el nombre de Radiografías (Ernie Records, 2012) y en el que se deja notar claramente las influencias de Vetusta Morla. De hecho, el percusionista de este grupo, Jorge González, ha colaborado con Pasajero en “Autoconversación”, el último tema del disco y sin embargo uno de los más interesantes del conjunto por su mensaje positivo y claro ‘estás vivo’, que rompe con la tónica derrotista general.
Y aunque dicen que las comparaciones son odiosas, resulta casi inevitable hacerlo en su debut. Después de escuchar los primeros temas, en el ambiente se genera un aire ‘vetusto’ que lleva incluso a la preocupación y a pensar en fotocopias en vez de en Radiografías. “El pozo y el péndulo”, canción con la que se abre el disco, marca la dinámica general del álbum basada en melodías melancólicas. También las tres siguientes, “Volverme a preguntar”, “Perdóname” y “Accidentes”, son fiel reflejo de lo que hasta ahora se viene diciendo. Sin embargo, de todo este caos aparente e inicial por falta de definición hayamos un toque personal del grupo gracias a la peculiar voz de Arias, encargada de recitar unas letras mucho más directas y no tan grandilocuentes como se podría esperar dada las similitudes con su referente y que hablan de amor, soledad y materialismo.
Algo cambia cuando suena la quinta pista. Como si de una descarga sonora se tratara llega “Borro mi nombre”, y con ella la dureza en el sonido. Pasajero empieza a desencasillarse y a romper con la imagen que el oyente se puede formar de ellos tras la escucha de los primeros temas. El rock se endurece, la voz suena más cortante pero no con ello menos pegadiza. Es, sin duda, el tema más cañero de todo el álbum junto a “La copia de otra copia”, una canción también de estilo hard rock, ambas necesarias para romper con la monotonía de un ‘tracklist’ quizás demasiado largo y lineal para ser el primero. Pero como siempre, tras la tempestad llega la calma, de nuevo. En su primer álbum, los madrileños también dan cabida a las baladas de ritmos suaves y plagados de nostalgia. Así lo demuestran en “Mañana” y “Platos rotos”, dos temas que empiezan tranquilos pero que conforme avanzan suben de intensidad. De hecho, en la segunda se aprecia como las notas iniciales salidas del piano que evocan tristeza y emotividad terminan mezclándose con la rotundidad de la batería y las guitarras yendo de menos a más hasta alcanzar el clímax sonoro. Y esta tendencia al ‘crescendo’ que parece agradar bastante al grupo también se deja notar en el resto de pistas que completan la docena, aunque no de forma tan agudizada.
De la producción de Radiografías se ha encargado Manuel Cabezalí del grupo Havalina, otra banda de referencia para Pasajero, que ha hecho un trabajo muy cuidadoso con el material del grupo madrileño. Todavía están perfilando su propia personalidad, pero han iniciado la andadura como formación de una manera bastante completa y sobretodo versátil. Avalados por su experiencia en otros grupos, aunque aún ensombrecidos por sus influencias, el trabajo de Pasajero no pinta nada mal y mejora cuanto más lo escucha.















